La Esencia Perdida

- Despertate, ya es hora de hablar
- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy?
- Simplemente un recurso que acabo de inventar para poder decir lo que tengo que decir.
- Vaya, si lo decís así suena muy despectivo ¿Por qué mejor no me llamas Pelagargo?
- Bueno dale, ese nombre me gusta.
- Ya lo se, por eso lo elegí
- Bueno, vayamos a lo que vinimos
- Dale contame ¿Por qué estas tan angustiado?
- Hoy ocurrió un evento que me hizo dar cuenta que en varias ocasiones de mi vida he actuado como un imbecil o como un hijo de puta.
- ¿Qué fue lo que paso?
- Lo que paso es irrelevante, lo importante del caso es que nunca me puse a reflexionar en serio sobre la cantidad de personas que pude haber herido o simplemente hecho sentir mal.
- En algún momento tenía que pasar, eso es señal de que tu esencia aún sigue viva.
- Tal vez sea momento de pedir perdón a todas esas personas que fueron victimas de algún trato desagradable de mi parte.
- Puede que sea una manera de redención pero tal vez deberías detectar los focos de estas actitudes para tratar de controlarlas.
- Creo que el primer foco es la bronca, la furia acumulada ante tanta mierda que se vive diariamente y que a veces es descargada generando a su vez más furia en el entorno hasta llegar a un estado próximo a la locura colectiva.
- ¿Y que del miedo?
- Yo no tengo miedo, simplemente frustración e indignación porque nosotros, la gran estupidez humana, esta destruyendo todo lo bueno que nos queda en la vida.
- ¿Y el miedo a hacer el ridículo, a estar equivocado, a ser lastimado, a tener que reconocer tus errores y un a un largo etcétera?
- Tenes razón, las reacciones a los miedos son las peores, reconozco que ante estas circunstancias he actuado cobarde y estupidamente y que probablemente herí a personas que eran parte de mi.
- Pues entonces es hora de pedir perdon a todos y prometer que seguiremos peleando contra los dragones y no contra las doncellas y que por sobre todas las cosas mantendremos viva nuestra esencia.
- Que así sea.

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