- En este momento debería de estar trabajando, sin embargo tu presencia me obliga a mantener esta charla que ninguno de los dos pretendía tener.
- No me pongas como excusa a tu vagancia, si queres me voy.
- Por más que en este momento te vayas, el solo hecho de aparecer ante mí, condujo al hecho de que dejará de prestar atención a lo que debía y me vea obligado a tratar con vos.
- Pero si en estos precisos instantes me retirará, puedo apostar a que no volverás inmediatamente a tus actividades.
- No discuto eso, pero el daño ya está hecho, sin embargo si no te hubieras presentado ante mí, en este momento estaría haciendo lo que debo hacer.
- Bueno, ¿me perdonas?
- Por supuesto mí estimado, no podría estar enojado con vos.
- ¿Entonces porque tanto reproche?
- Tenes razón, el que debe pedir disculpas soy yo, después de todo es preferible charlar con vos a tener que trabajar.
- Bueno, digamos que los dos actuamos mal y listo el pollo.
- Me parece una muy buena idea.
- Ahora debo retirarme, seguiré durmiendo hasta que nos volvamos a encontrar.
- Listo che, nos vemos gato.
- Chau gato, suerte.