La Nona

junio 24, 2016

Dando vueltas en mi mente, navegando en recuerdos de mi infancia y tu presencia caigo en la cuenta de que la felicidad tiene olor a eucalipto y monte, que la libertad es caminar descalzo por los caminos de piedra  y trepar a los árboles, que tu nombre más allá de tu eterno ser también invoca un mundo infinito que forma la parte más auténtica de mi existencia.

Ese mundo que comienza aún antes del crepúsculo con el ruido de la leña ardiendo en la cocina y vos en el centro iluminando los rostros de los que  poco a poco llegamos desde todos los rincones de aquella interminable casona llamados por el aroma inconfundible  del pan que a punto viene desde el horno de barro.

No encuentro espacio para el frío y la soledad en aquellas tierras donde siempre fuimos muchos los que nos alimentamos con tu ternura y que, sin quererlo ni pretenderlo,  nos transformamos  en cómplices silenciosos  de un cuento que no quiere terminar pero que se aproxima a su final.

Soy consciente de que la única manera de volver a verte es aguardar que la tormenta de aquellos recuerdos empape mi mente, aun así me consuelo intentando  tararear tu canción para que aquellos que están por venir puedan al menos imaginar todo lo que fuiste y lo que siempre serás.


Vuelta al Pozo

diciembre 14, 2015

Días de pies descalzos ¿la vereda o el pasto? ¿Espinas o Lava?  no encuentro mi suerte, tal vez se fue por la oscura corriente, el auto de barro se tambalea inconsciente y los vidrios del veinte desaparecen tras el pelotazo.

Te sigo, te comprendo y te acepto pero no consigo quererte como yo quiero quererte como vos queres que te quiera  como tu madre y tu hermano quieren que te quiera ¿Cómo puedo quererte si sigo esperando que me devuelvas la sonrisa imperfecta que aquel día me regalaste?

El barro tras la lluvia regala su espectáculo de sagrado bautismo en  las fauces del barrio, las ramas más altas del viejo paraíso soportan el peso de las dudas y reflexiones del más solitario al tiempo que el dueño del perro de ojos rojos se retira ofuscado.

Un remolino de recuerdos que nunca viví me retuerce las entrañas cuando el eco de tu nombre se presenta ante mí. No pretendo escapar ni olvidar aquel llanto que nunca fue, solo quiero escurrir el odio  que tu hipocresía sembró en el puente que une la cabeza con el corazón.

Mediodía de verano, olor a pasto cortado, la sombra de aquel cedro testigo de tantos llantos me invita a contemplar a esa estúpida flor  que ridícula se posa sobre tu tumba y se ríe de mí, se ríe de vos y como si fuera ayer y como si fuera parte de mi destino me vuelve a empujar dentro de este maldito pozo que me obliga a volver.


¿Qué digo cuando no digo nada?

noviembre 22, 2014

Escapar, escapar  de este mundo de algodón, dar la cara cuando las cosas dicen ser lo que no son, mis certezas son que tengo lo que quiero, aun así voy por más, quiero un mundo sin rostro, un mundo que es sin dejar de ser canción, canción que en mi mente retumba al ritmo de un tambor que me invita a volver a cantar melodías olvidadas que me dicen quién soy ¿Quién soy?

Soy el gato que transita los tejados de tu imaginación, un zapatazo de tu resignación no me ha de espantar, mi cerebro dormido hoy tiene a donde escapar.

Sé que mañana estos turbios recuerdos me harán despertar al lado de tu alma, de tu ser y de ese lugar que siempre soñé habitar.

Un árbol de hojas verdes que en verdad no son verdes, esa luz que me ignora y que quiero atrapar.

Menos mal que el quinto fue el cuarto y  que no supe arrancar.

Este es el camino de las viudas, el camino de la muerte y el de tu soledad, solo quiero escapar pero ¿Cómo escapar de este cuento si hace años ya escape?, el cuento deja de ser cuento cuando encuentro mi suerte en tu corazón.


Intentando Escribir

enero 9, 2014

¿Cómo volver a escribir si todas las letras que dormían en mi ya no están?
¿Acaso es posible revivir a ese que solía venir por aquí?
Por más que lo intenté, el niño ilusión ya no volverá, pero tal vez pueda encontrar en el polvo de sus recuerdos la sombra en la luz que me ayude a arrancar.

Aunque me cueste admitirlo para poder continuar tendré que atravesar la vía que marca el límite de mi sencilla realidad sin olvidar que lo difícil es saber de qué lado viene el tren de la desesperación.
Me encuentro en un punto en el que no logro comprender si estoy del otro lado o si el tren me arrolló y esa maldita estampilla que apuntala los cimientos de mi dulce dolor por más que lo intente ya no se puede quitar.

Al final del camino, cuando llega la marea de inútiles adornos que enfurecida oculta toda la miseria de mi ridículo ser, encuentro esa luz que vine a buscar, la luz del recuerdo y la soledad, la luz siniestra que sonríe a mi corazón, llenando mi pecho de eterno dolor.


8 – EL SOL BRILLARÁ POR SIEMPRE

junio 7, 2013

El señor feliz no había podido olvidar el mal momento que le había hecho pasar la insolente mocosa la otra noche, por suerte había recibido el encargo del exótico aguamiel proveniente del lejano país del sol que tanto disfrutaba y fue cuando se encontraba saboreándolo en la biblioteca junto al hogar que ocurrió la tragedia, primero fue su vista que comenzó a nublarse, luego el sabor metálico de la sangre en su boca seguido del dolor más intenso y espantoso que jamás sintió y por último la oscuridad, eterna y solitaria oscuridad.

Los rayos del sol iluminaban los rostros de los tres jóvenes que descansaban despreocupadamente en el jardín de su nuevo hogar, los tres se habían adaptado muy rápidamente a convivir juntos, María y Pedro no tardaron en convertirse en los ojos de Roberto, quién a su vez, sin proponérselo, había adquirido el habito de cautivar a los dos con sus fascinantes historias. Ahora los tres eran uno, un extraño y alegre ser de tres ojos el que nunca más añoraría las cálidas caricias del sol.

Y así termina la historia de María Viva y Roberto Sereno quienes fueron a la vez salvados y salvadores de Pedro Sinnombre, aquel quien en otro tiempo fue hijo de un inescrupuloso monarca, aquel al que solían llamar Joven Piedad, el que fingió su muerte al tiempo que pretendió ser un prestigioso comerciante de aguamiel, el que vio la maldad en su padre y desde un lejano país supo tejer los hilos del plan que acabó con la vida del Señor Feliz.

FIN.


7 – SALE UN NUEVO SOL

mayo 31, 2013

Después de cuatro días de andar sin comer y bebiendo lo indispensable María y Roberto por fin llegaron a una zona habitada, María se había acostumbrado a describir todo lo que veía con su único ojo a Roberto, a pesar de que la gente de este poblado parecía un tanto más viva que la que acostumbraban a tratan sabían que en su estado actual no le sería fácil ganarse el sustento, Roberto en un estado de desesperación y ante la ausencia de otra posibilidad se decidió a mendigar un poco de comida y gracias a la caridad de la gente de aquel lejano poblado lograron sobrevivir.

Pedro Sinnombre paseaba por las calles del pequeño y gris poblado del reino sin sol, no le gustaba viajar a estos lados del mundo pero tenía que resolver asuntos que requerían su presencia, caminaba distraído casi sin prestar atención a los monótonos habitantes de aquella comunidad cuando se encontró con dos jóvenes harapientos que le rogaron por un poco de comida, se trataba de un muchacho completamente ciego y de una chica tuerta, los dos mendigos despertaron un sentimiento de profunda ternura en el corazón de Pedro, quién los invito a comer a la posada y les pidió que le cuenten su historia.

Pedro Sinnombre no pudo evitar que se le escapen las lágrimas al oír la dramática historia de María Viva y de Roberto Sereno, no podía entender como dos personas tan puras y bellas habían caído en la desgracia por culpa de los caprichos de un inescrupuloso rey. Pedro se había decido a ayudar en cuanto pudieran a estos jóvenes y les ofreció viajar a un lejano país, un país en el que el sol brillaba todos los días, prometió que él se encargaría de cuidarlos y de que nunca más volverían a pasar por penurias como la que habían vivido. María y Roberto se abrazaron y entre risas y llantos aceptaron la invitación de Pedro.


6 – CAE LA NOCHE

mayo 27, 2013

El Señor Feliz apenas lograba comprender lo que estaba sucediendo en aquel húmedo cuarto del enorme castillo, lo que se suponía que debía ser una noche soñada se había convertido en un tétrico escenario sangriento, la antes hermosa mujer que había despertado sus deseos había perdido por completo su encanto, ahora yacía junto a la cama con un cuchillo en su mano y con un ojo menos en su rostro. La lujuria se había transformado en furia, la misma furia que lo motivo a condenar al exilio a esta estúpida criatura y como si fuera el verdadero culpable de aquella insólita tragedia también había decidido exiliar a aquel insolente mocoso que horas antes había perdido la vista por osar insultar a su señoría.

Roberto Sereno se encontraba sumido en la más profunda oscuridad, no solo había perdido su vista sino que también se le había quitado el derecho de vivir en el pueblo que siempre habitó, era consciente de que en su estado actual no podría sobrevivir por mucho tiempo y el saber que jamás volvería a estar junto a María Viva solo lo hacían desear la muerte. Se propuso caminar sin rumbo hasta que el destino haga lo suyo y entre tumbos y golpes logró caminar por unas cuantas horas. Cuando el cansancio estaba a punto de diezmarlo tropezó con un cuerpo que se encontraba tendido en medio de la nada, Roberto comprendió que se trataba de una persona aún con vida pero inconsciente, por un largo rato intentó reanimarla por todos los medios que conocía y cuando comenzaba a pensar que sus esfuerzos eran en vano, el ser que ahí yacía emitió un débil susurro, de inmediato Roberto comprendió que se trataba de su querida María.

Cuando María Viva abrió su único ojo y vio el estado en que se encontraba Roberto Sereno no pudo evitar romper en llanto, el lamentable estado en que se encontraba el pobre Roberto hacia que el dolor de su rostro fuera insignificante, sin embrago a pesar de estar en tan mal estado su amigo de la infancia no hacía más que intentar consolarla, era consciente de los sentimientos de Roberto y el hecho de no poder corresponderlo realmente le partía el alma, pero ahora nada de eso importaba, de los dos era la única que poseía un ojo que podía ver por lo que juntó fuerzas, tomo de la mano a Roberto y lo invito a que la siguiera hasta el próximo poblado.